Tenía miedo de las sombras, tenía miedo de sus voces que cada vez se clavaban más fuerte en mis oídos, me hacían sentir impaciente, provocaban que mi cuerpo se adormeciera, me hacían sentir inestable, indoloro, inconsciente, pero siempre con ese temor invadiendo y aflorando por cada centímetro de mi cuerpo. Me sentía muerto, a lo lejos pude notar que se encontraba una ventana, en la cual pude observar el reflejo de mi rostro pálido, sin rubor, ojeroso como si no hubiera dormido en semanas. Me detuve sorprendido y con los ojos llenos de lagrimas que empañaban toda mi vista al notar que mi cuello se estaba desangrando, un fugaz recuerdo pasa por mi cabeza recordando y contándome una escena donde había un muero, y si... Yo era el muerto.
Me dispuse a caminar, pero se sentía extraño, se sentía ligero, tenía la sensación que volaba a 5 centímetros sobre el cesped, el bosque se hacía eterno. De nuevo escuche esas sombras que me hacían confundir, pero esta vez eran un poco más claras, esta vez me estaban convenciendo de que tenía que aceptar que mi vida se había ido, de que me habían matado, quizá de manera injusta, pero muerto de igual forma. Yo gritaba desesperadamente teniendo la vaga esperanza de que alguien me escuchara, pero creo que cada vez mi voz se hacía más diminuta, cada palabra que intentaba salir de mi boca se retraía y se me sellaba la garganta como si alguien estuviera cortando mis cuerdas vocales.
Cuando por fin dejé de llorar, cuando por fin me resigné a la idea de que ya no había nada más que hacer, cuando abandoné cada sentimiento, de frustración y de venganza me fui quedando dormido, sentía como mi piel se comenzaba a congelar, sentía como mis labios se partían lentamente y tomaban un tono morado, sentía como los sentimientos de salir corriendo que tenía desde un principio buscaban pertenecer a este lugar, como querían congelarse junto conmigo y terminar de esta agonía que creí interminable. Ahí fue cuando todo comenzó a nublarse, lentamente a volverse oscuro... Ahí todo acabó.
miércoles, 16 de octubre de 2013
miércoles, 2 de octubre de 2013
Soñé
Soñé que dormía una eternidad,
imaginé perderme en la soledad de mi mente,
pensé probar mi vida en una feria para tener algo de suerte,
confundí mi realidad con mi subconsciente,
flotaba cada vez más por unos caminos ardientes.
Un estado de desesperación,
no me quería despertar por que no sabía si era la realidad,
confundirme entre sueños y pensamientos,
es peor que vivir frustrada y sin ningún talento.
imaginé perderme en la soledad de mi mente,
pensé probar mi vida en una feria para tener algo de suerte,
confundí mi realidad con mi subconsciente,
flotaba cada vez más por unos caminos ardientes.
Un estado de desesperación,
no me quería despertar por que no sabía si era la realidad,
confundirme entre sueños y pensamientos,
es peor que vivir frustrada y sin ningún talento.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)