El invierno de emociones a flor de piel,
sensaciones de odio, ira, cólera, rabia,
dudas sobre cómo reaccionar,
yo, que le tenía respuesta a todo.
Adicción a saberlo todo sin saber nada,
dudas resueltas por mi imaginación,
inconstancia de sentimientos,
trastornos de no saber asimilar las cosas.
Odio infinito al mundo,
eterno resplandor de MI odio anunciado,
secretos de vientos desesperados,
flores marchitas con espinas en sus pétalos.
Cada paso, cada segundo, cada momento,
mi cabeza late como si otro corazón se metiera en él,
que me dice: mata y ahoga cada pensamiento calmo,
odio, venganza, rabia, pena, odio, venganza.
Solo el verlo muerte terminaría con el calvario,
no de esos fallecidos por accidente,
sino de esos desaparecidos por años,
torturado y maltratado, cada centímetro de su cuerpo.
Haría realidad mi fantasía,
terminaría con cada segundo de paz de su vida,
si pudiera matar a alguien lo haría,
no a cualquiera, a ti.