¡A la mierda el viento que desencadena tus sentidos!,
esas raras formas que se forman en tu mente en solo segundos,
la estúpida actitud que llega en una danza desesperada.
Maldiciente actor de lo que es el amor,
internándose en las más oscuras debilidades,
aprovechase ante cualquier signo de sumisión.
Tregua sin digresión acordaste,
¿acaso le preguntaste sobre sí misma?,
aquel silencio se tazaba estrepitoso en su cabeza.
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