Un lugar seguro,
el sitio perfecto para resguardar mis miedos,
hundirme en su cuerpo,
sentir sus latidos,
mirar el cielo por encima de su hombro.
La vista es hermosa,
desde mi perspectiva,
las estrellas fijas en el cielo,
una oscura pero cálida noche.
Una hora se transforma en un segundo,
me pierdo entre su sonrisa,
sintiendo esa extraña sensación,
de buena compañía.
A veces asustada me siento,
todo va sin mirar tiempo,
quizá no me importa el reloj,
pero aún así me asusta,
herirme como a un mortal sediento.
A la aventura me aferro,
intento obviar el temor,
no existe una ubicación,
solo voy donde me guíe su voz.
domingo, 27 de abril de 2014
miércoles, 9 de abril de 2014
Teclas
Atreverme a alzar la vista,
dejar de mirar mi posición innata,
de la cual no me puedo alejar,
esa que está más abajo de mis pies,
de la que nunca podré confiar.
Tenue van dando un sonido,
a veces claro,
a veces confuso,
a veces oscuro,
a veces seguro.
Dejadme tener este segundo,
aferrarme con toda mi alma a un lugar de estruendo,
donde cada tecla cambia por sí.
Moviendo mis dedos,
dejando fluir solamente lo que oigo,
imitando cada pensamiento,
dando un aliento a tan desesperado sentimiento.
Asfixiándome voy perdiendo la noción,
tu cuerpo dentro de mi,
como si fuera fácil dejarse oír.
Cohibir aquellos oídos,
que mis nervios acapullan,
entre telares de anhelos buscando florecer,
muriendo cada día más,
por perderse en la niebla,
aquella que me atrapa sin dejarme ir.
dejar de mirar mi posición innata,
de la cual no me puedo alejar,
esa que está más abajo de mis pies,
de la que nunca podré confiar.
Tenue van dando un sonido,
a veces claro,
a veces confuso,
a veces oscuro,
a veces seguro.
Dejadme tener este segundo,
aferrarme con toda mi alma a un lugar de estruendo,
donde cada tecla cambia por sí.
Moviendo mis dedos,
dejando fluir solamente lo que oigo,
imitando cada pensamiento,
dando un aliento a tan desesperado sentimiento.
Asfixiándome voy perdiendo la noción,
tu cuerpo dentro de mi,
como si fuera fácil dejarse oír.
Cohibir aquellos oídos,
que mis nervios acapullan,
entre telares de anhelos buscando florecer,
muriendo cada día más,
por perderse en la niebla,
aquella que me atrapa sin dejarme ir.
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