miércoles, 9 de abril de 2014

Teclas

Atreverme a alzar la vista,
dejar de mirar mi posición innata,
de la cual no me puedo alejar,
esa que está más abajo de mis pies,
de la que nunca podré confiar.

Tenue van dando un sonido,
a veces claro,
a veces confuso,
a veces oscuro,
a veces seguro.

Dejadme tener este segundo,
aferrarme con toda mi alma a un lugar de estruendo,
donde cada tecla cambia por sí.

Moviendo mis dedos,
dejando fluir solamente lo que oigo,
imitando cada pensamiento,
dando un aliento a tan desesperado sentimiento.

Asfixiándome voy perdiendo la noción,
tu cuerpo dentro de mi,
como si fuera fácil dejarse oír.

Cohibir aquellos oídos,
que mis nervios acapullan,
entre telares de anhelos buscando florecer,
muriendo cada día más,
por perderse en la niebla,
aquella que me atrapa sin dejarme ir.

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